Motivado por una de las últimas entradas en el prolífico blog de mi EQDA, he decidido compartir con Uds una transcripción de un no-muy-antiguo, pero muy valioso documento que se encuentra en mi manos desde hace un tiempo (me lo robé de un museo). En este documento se explica brevemente el origen del verdadero color del amor. El texto que aquí pongo a vuestra disposición es aún más corto que el original, puesto que tuve que traducirlo desde un idioma extraño, y Uds. saben lo malo que soy para aprender nuevos idiomas. Bueno, aquí está mi versión del documento, ojalá lo disfruten:
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En la antiguedad, el color Morado era universalmente conocido como el color del amor.
Uds pueden no creerlo, pero en realidad esto se explica claramente por la hetimología de la palabra Enamorado:
Los cavernícolas, cuando se daban cuenta de que les gustaba mucho alguien decían la frase “Estoy en morado”. No está comprobado científicamente, pero la teoría mejormente aceptada entre los eruditos para explicar la razón de esta frase es que nuestros ancestros prehistóricos consumían una berrie de color morado que causaba efectos alucinógenos similiares a los de una persona que está enamorada.
Luego, muchos años más tarde, en el Siglo XVIII, los europeos del Renacimiento se pusieron más onderos y le agregaron un guión, ellos decían: “Estoy en-morado”. Y, por supuesto, dado que la gran parte de la intelectualidad artística humana proviene del viejo continente, la bella y poética palabra “en-morado” fue aceptada y usada a través de todo el mundo en menos de 17 años, todo un record para el márketing linguistico de la rae (N.del T.: no hay que sorprenderse mucho, recuerden que en esa época no había Twitter, menos Facebook.).
Finalmente, a principios del Siglo XX, los encargados de Márketing de una conocida empresa de bebestibles decidieron que la mejor estrategia para dar a conocer mundialmente su producto era que el color de las etiquetas de su bebida estrella tenían que ser cambiado al color del amor. Buenísima idea, pues, claro, no hay nada más universalmente deseado, consumido y reverenciado que el amor. Pero luego de un meticuloso estudio económico, es decir, sumar y restar por aquí y por allá, llegaron a la conclusión de que, en lugar de cambiar el color de la etiqueta de su producto, salía más barato cambiar el que en esa época era el color del amor. Y luego de una corta, pero rimbombante campaña de márketing subliminal, lo lograron. Más aún, de manera totalmente consecuentemente, hicieron desaparecer la palabra “en-morado”, y la reemplazaron por la menos colorida palabra “enamorado”… Esa es la historia. THE END.
Así es como nos damos cuenta de que, definitivamente, el morado es el color del amor. Lo peor del asunto es que todo este tiempo hemos creído algo distinto, hemos sido vilmente engañados…
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Luego de conocer este interesante texto, y en mi caso personal, he decidido que a partir de ahora, y cuando corresponda, diré “En-morado”. Y también me haré miembro del grupo correspondiente de apoyo al color morado en FB.
¿Qué harán Uds? ¿Se considerarán, de ahora en adelante, pro-morados?¿O serán defensores a muerte del actual color del amor?
Escrito por melkoria