Cuadras

Diciembre 16, 2008

Antes de la  salir a la superficie paso al negocio, frente a la boletería. Tengo Hambre. Como siempre  me compro 2 Snickers, uno lo guardo en mi bolsillo de la chaqueta, uno nunca sabe cuando lo puede necesitar. El precio me sorprende, utilizo más que un billete de luca para pagar. Deber ser por lo que siempre dice mi abuela: “Cuando el precio de la gasolina baja, sube el precio de las guarrerías” (es española pos hombre, vale?). Devoro el Snicker en sólo 4 mordiscos.

Subo las escaleras del metro, cambio algunas veces de orientación y ya me encuentro en la vereda que está sucia, lo que no me extraña, polvo, papeles y desechos varios. Está oscuro, pero no es tarde, no deben ser ni siquiera las 21 hrs. No es necesario elegir hacia donde caminar, incluso pareciera que siempre hubiera estado esperando este momento, sin que mi conciencia oponga las más mínima resistencia, camino, paso ligero (pero no tanto como para cansarme), los edificios se situan en mi lado izquierdo.

Llego a la primera esquina,  que me encanta, es que me parece tan pintoresco  que un cruce tan pequeño poseea un semáforo.  Yo tendería a pensar que basta sólo un paso de cebra o disco Pare o algo menos parafernálico. Además, la calibración del semáforo les da a los conductores el suficiente tiempo como para observar lo que ocurre a su alrededor, uno se siente como en un Reality. Algunas veces me detengo en la esquina y en cierto modo les sigo el juego, me comporto como si no estuvieran ahí, leo los avisos pegados en los postes y paredes, miro por las ventanas de los subterráneos de la casas cercanas de la esquina, trato de comportarme naturalmente. Sin embargo, en el instante que cambia el color del semáforo, soy yo el que los observo a ellos. Sólo algunos se dan cuenta del engaño.

No es la primera vez que hago este recorrido, el guardia que ya está cerrando el local a 2 metros de la esquina (que es una institución financiera o algo así), me mira y la instante me saluda, sólo con un gesto, le devuelvo el saludo de manera sigilosa y el me sonríe. Miro hacia atrás y en los edificios admiro las variedad de colores de las luces que se muestran en las ventanas. Me quedo tranquilo, las cosas no han cambiado mucho.

Como no almorcé, la única golosina tragada  no fue suficiente, pero la verdad es que es demasiado pronto como para el Snicker, se debe quedar en el bolsillo, hasta nuevo aviso. En el kiosco cercano al paradero me compro un par de  Mueks! (son de Ambrosoli parece, ¿no han visto la propaganda? Creo que hasta está en youtube), definitivamente mis favoritos. No me es posible describir esta mezcla de bizcocho, caramelos y chocolate,  además, la letra de especificaciones que aparecen en el envoltorio es demasiado pequeña como para poder leerla y comentar. Lo que más me gusta es la sensación de sabor a chocolate Bitter que poseen.  Es una mezcla que sabe respetar muy bien a sus ingredientes.

Finalmente, llego a otra estación de metro y al bajar las escaleras agradezco del alma al Transantiago: a pesar de la temperatura exterior, el metro es un horno, sensación térmica asquerosa , y eso que no es la hora peak. Esta particularidad logra  que el  metro ya no sea una típica construcción olor a cemento, sin personalidad. Ahora el metro es distinguible. Basta entrar y sentir su característico aroma  para que los recuerdos lleguen de súbito a nuestro cerebro y nos provoquen una sonrisa.

Cargo la BIP! que me prestaron, la guardo tiernamente y me voy al andén indicado. Quiero llegar a casa.

“Esperaré los metros que sean necesarios”


HS

Diciembre 7, 2008

¿Qué harías si supieras que te queda sólo un pequeño lapso de tiempo de vida?

¿Cambiaría tu modo de enfrentar el mundo? 

¿Le dedicarías más tiempo a tu familia, amigos, love of your life, mascotas, a ti mismo?

¿Harias un recuento de tus logros, tus éxitos y al darte cuenta de que no has hecho nada tan maravilloso, dedicarías el tiempo que te queda a “dejar tu marca”?

¿Harías una lista de “las cosas que nunca pudiste o te atreviste a hacer”, para ahora, dada la circunstancia, dejar de perder el tiempo y simplemente, hacerlas? 

¿Le dedicarías las horas al amor de tu vida, te esforzarías en lograr que todo fuera tan bonito “como antes”

¿Dejarías de ser egoísta, dejando de pensar en sólo lo que te ocurre a ti, en tus “graves problemas”?

¿Sacrificarías tus propios intereses en pos de beneficiar al otro?

¿Le encontrarias sentido a tu vida?¿te propondrías una misión a cumplir?

¿Te darías que, a decir verdad, cuenta de que tu situación no es tan terrible?

¿Te deprimirias y te convertirias en alguien que lo odia todo o que acelera el proceso autodestruyendose?

¿Gastarías tiempo en investigar todos los posibles métodos posibles que eviten tu prematura muerte?

¿Escribirías cosas profundas o harías videos motivadores y los subirías a youtube?

¿Al final el corazón de tu  mente comprendería que, a pesar de como tú ves la situación, él/ella te quiere tanto o más de lo que tú lo/la amas?

¿Disfrutarías cada segundo de un abrazo apretado, de una cara enojada que luego sonrie, del olor de la chimenea que calienta y deshumedece la habitación, de la película fome que te invitaron a ver, de sus malos olores cuando come algo picante, de la llamada del amigo ese con el que te da paja hablar, de los pajaritos que cantan a las 0630 am cuando te levantas recagado de sueño y está saliendo el sol, de la comida que preparó tu madre, de los mismos tomates de siempre como ensalada, de las mismas caminatas que te pegas todos los días de tu lugar de trabajo o estudio al metro, del metro hecho pico de tanto calor de gente y espacios apretados, de la mala cara que te pone la cajera cuando te da el vuelto, de la sonrisa de la niña que jugaba con su hermano en el supermercado, de sus característicos escritos con errores ortográficos, de la música que escucha tu vecina  reggetonera a todo volumen, de su voz de pito cuando está emocionado, del monótono viaje en micro, de la monótona audiovisual que entrega televisión, de escuchar con algo de atención los consejos de tus padres?

¿Comprenderías de una vez por todas que tu vida es maravillosa, a pesar de los problemas que enfrentas?

Piensalo bien, muy bien, que la respuesta no es 42. 


Zitas Zitables and IA

Diciembre 13, 2007

Algunas citas:

“La estupidez es infinitamente mas interesante que la inteligencia. La inteligencia tiene límites; la estupidez no” (Claude Chabrol)

“Only two things are infinite, the universe and human stupidity, and I’m not sure about the former” (Albert Einstein)

“Men are born ignorant, not stupid; they are made stupid by education” (Bertrand Russell)

La más bkn:

“Mit der Dummheit kämpfen Götter selbst vergebens”

que en espanish es:

“Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano”

Y dicha por Friedrich Schiller, poeta, dramaturgo, filósofo e historiador alemán del siglo XVIII.

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El verdadero motivo de este post es promocionar “Los propios dioses”, novela de ciencia ficción escrita por el maestro Isaac Asimov. Supongo que conocen al tipo ese, si no, les puedo decir que escribe entretenido, que es más conocido por sus historias cortas que por sus novelas (“Yo robot”, por ejemplo), aunque tiene novelas refamosas. Además, ha escrito de casi todo los temas posibles, en particular, libros de divulgación científica (Isaac tenía un Phd en Bioquímica, obtenido en la Universidad de Columbia). De sus cuentos recomiendo, sin lugar a dudas, “La última pregunta” (no es el mejor, pero sí el más recomendable).

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Con respecto a la novela, acabo de terminar de leerla por segunda vez, quizás no se compara en calidad letrística a la saga de la Fundación, pero es, definitivamente, del tipo novelas que uno se lee en menos de 3 días (eso significa que es una novela wena :P).

Bueno, traten de leerla. Esa u otras de Asimov, no se arrepentirán. Además, es fácil conseguirlas, pues algunas están en Biblioteca Central de la U de Chile, o sea en la FCFM (comentario válido para los beauchefianos que todavía estén como alumnos en la U).

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Y la cita bonus:

“Yo digo que ambos somos ateos. Yo sólo creo en un dios menos que tú. Cuando entiendas porqué tú deshechas todos los otros posibles dioses entonces entenderás porqué yo deshecho el tuyo” (Stephen F. Roberts)